En el país, más que el béisbol, el deporte nacional siempre ha sido la política, no sólo por el tema ideológico, devenido a menos, ni siquiera por el poder, pues los grupos económicos siempre apuestan a los dos bandos que lucen ganadores, sino también como vía de escala social, cuando el talento no lo ha sido y eso hace que cada información, buena o mala, origine revuelos, comentarios encendidos y análisis, muchos de ellos poco sesudos.
Tenemos la gracia de que tanto el campesino, como el que vende guineos en el parque pontifican de derecho constitucional y ahora el tema es alianzas y encuestas.
En las últimas dos elecciones ocurrió lo siguiente; en las del 2020 el PLD estaba arropado por la marea verde – básicamente Odebrecht -, sufrió una ruptura fundacional y pagó el error de la Junta Central Electoral en las elecciones municipales, el resultado fue su derrota con un 37.4% frente al PRM y sus aliados que obtuvieron el 52.5%. Por los efectos de los eventos ya indicados. Leonel que sólo obtuvo el 8.9% incluyendo los 362,226 votos reformistas (1.78%) no fue el causante de la derrota como algunos desean vender.
Desde días antes de su juramentación ABINADER estableció la política de destruir a quien entendía como su rival en el torneo siguiente en el 2024: El PLD y DANILO. Por ese motivo creó una UNIDAD de Auditoría con el único propósito de fabricar “Informes” que sirvieran de base a la cruzada de persecución habiendo logrado previamente garantizar la “neutralidad” del presidente de la Suprema Corte de Justicia, que se constituyó en el peor error de cálculo de sabio estratega del peledeísmo y anular la Cámara de Cuentas a la que llegó a allanar.
Miguel Vargas fue importante para la tardía alianza municipal y congresual de las pasadas elecciones, pero no logró restaurar la confianza entre los dos expresidentes líderes de la oposición a pesar de la dificultosa foto juntos. La falta de sinergia de la oposición produjo un resultado electoral hijo de la evidente falta de unidad: 57.7% ABINADER, 28.8% LEONEL y 10.39% ABEL. ABINADER nunca calculó el resurgimiento de LEONEL que como líder es tonto descartarlo.
Pasados los efectos de la Pandemia del 2020 que fueron cubiertos con cargo al endeudamiento en el 2021, la fiesta siguió y los costos ya se estaban pagando en el 2024, continuaron creciendo en el 2025 cuando la deuda, cuyos intereses hay que pagar religiosamente, cerró en USD$ 76 mil millones, a esa cantidad hay que sumar otros cinco mil millones en este año contratados en enero y febrero.
Si bien la política monetaria del Banco Central ayudó a mantener estable – como gelatina – la tasa de cambio, la baja inversión pública fruto del incremento enorme del gasto corriente, acompañados de una pésima ejecución presupuestaria, evidenciaron una crisis en el bajo crecimiento, revisado varias veces a la baja en el 2025 y que terminó en 2.1%: La Guerra en Irán ha empeorado la crisis que ya teníamos.
En el marco de un gran descontento popular que afecta al PRM y al presidente ABINADER – sin posible retroceso – con un LEONEL que ha crecido ostensiblemente y un DANILO que se empieza a sacudir para reordenar sus filas surgen las encuestas que, por ser aclaratorias del mal posicionamiento del Gobierno, algunos piensan que han sido prohibidas por la Junta Central Electoral. Más bien creo, aunque no me anima esa resolución, que la JCE trata de que no se utilicen como armas desinformación política, ni se incentive la venta al mejor postor de estos “estudios”.
Pero vistos en conjunto los resultados publicados de todas hay algunas evidencias comunes, a) el deterioro del PRM, que baja al 30% en la última, del Gobierno que reprueba casi en todas las áreas, excepto en turismo y, c) del presidente: la Baja de un 57.7% en menos de dos años del PRM es un descalabro estrepitoso. Lo segundo es más importante, pues todas indican que la oposición unida es mayoría absoluta sólida, de ahí el reclamo general de que se unan. Todas colocan a LEONEL en segundo o en primer lugar, lo que establece claramente, quién será el candidato de la oposición con posibilidades reales de ganar y eso genera que la estampida hacia la oposición le beneficie, quiéralo o no.
Estas afirmaciones provienen del más simple de los análisis y no hace falta ser experto para arribar a esas conclusiones; ahora bien, existe un problema.
En las elecciones del 2024 el PLD tenía una amplia representación municipal y todavía conservaba representación importante en el Congreso Nacional, ahora no es así, pues fruto de la compra con fondos públicos, sin paralelo en la historia del país de candidatos ganadores de la oposición – que afectó al PLD y a la FP – perdió esa fuerza. En este momento la competencia local la encarna la FP, pero por el sistema de mayoría simple, existe el riesgo de que el PRM con los recursos del Gobierno, se imponga: Es para eso, solamente, que hace falta la alianza.
A LEONEL, fruto de la disposición del Gobierno de quitarle el financiamiento a los partidos le pueden faltar momentáneamente fondos, pero no apoyo de empresarios, que hacen sus encuestas y menos del público, pues está encima de una ola por ello no necesita -forzosamente -alianza para las presidenciales, pues tiene literalmente asegurado que compite para la segunda y que, si las cosas siguen tan mal, hasta puede ganar en la primera vuelta. Está solo en la cancha puesto que ni siquiera el PRM tiene candidato claro, todavía.
DANILO por su parte ha logrado que el PLD, como opositor se relance y detenga su deterioro, pero no puede sin candidatos municipales mantener la movilización nacional y todavía carece de candidato presidencial; si mantiene la política anunciada de que no se aliará, declaración que creo buena, porque no debe decir otra cosa, puede enfrentar rebelión o deserciones masivas porque no hay ambiente para candidatos morados en solitario en ningún pueblo del país.
Su esfuerzo al anunciar que habrá un candidato presidencial este año o uno que sea visto como tal, es valido pues permite retener en alguna medida la fuga, pero no hay a la vista ninguna figura en que se vislumbren las condiciones para tal empresa, JAVIER, que tiene la mejor capacidad opositora no marca todavía y GONZALO, que luciría con cierto apoyo interno, no tiene el discurso del otro y ninguno concita los apoyos financieros empresariales necesarios.
En cualquier escenario, según las encuestas o en la calle, hoy lo que se ve es a LEONEL encabezando, con alianza opositora, institucional de partidos o sin ella, en contra del Gobierno. Es una realidad que impone la ley de la política, tanto en el ámbito del interés público como de la supervivencia de los dirigentes.
Comentarios