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La estrategia de la victoria: una mirada a la Circunscripción 1 del Exterior

«En política, las derrotas son dolorosas; pero las derrotas que no dejan enseñanzas resultan imperdonables.»

Toda organización política que aspire a conquistar el poder tiene la obligación de convertir cada proceso electoral en una oportunidad para aprender. La historia demuestra que los partidos exitosos no son aquellos que nunca pierden, sino aquellos que saben interpretar las causas de sus derrotas para transformarlas en futuras victorias.

Así ocurrió con Winston Churchill, quien pasó de ser una figura cuestionada a convertirse en el líder que condujo al Reino Unido durante la hora más oscura de Europa. Nelson Mandela convirtió veintisiete años de prisión en el punto de partida para reconciliar una nación profundamente dividida. Michael Jordan fue excluido del equipo de baloncesto de su escuela antes de convertirse en el mejor jugador de todos los tiempos. Lionel Messi soportó años de cuestionamientos antes de levantar la Copa del Mundo. Ninguno permitió que un revés definiera su destino. En política ocurre exactamente lo mismo.

Las elecciones de 2024 dejaron importantes reflexiones para la Fuerza del Pueblo en la Circunscripción 1 del Exterior. Más allá del resultado, quedó una realidad difícil de ignorar: ganar elecciones exige mucho más que entusiasmo. Requiere visión, estrategia y la capacidad de tomar decisiones pensando en el interés colectivo.

La Circunscripción 1 posee una característica que la diferencia del resto de las demarcaciones del exterior: la inmensa mayoría de su electorado reside en el estado de Nueva York. Allí se concentra el principal volumen de votantes, la mayor estructura organizativa y la actividad política más intensa de la diáspora dominicana, y cuando una realidad electoral es tan evidente, resulta lógico que las decisiones estratégicas también respondan a esa realidad.

Los partidos políticos modernos suelen reservar determinadas candidaturas cuando entienden que existe un liderazgo cuya postulación fortalece significativamente las posibilidades de victoria. No se trata de desconocer la democracia interna, sino de armonizarla con la responsabilidad de construir una oferta electoral competitiva, por ello, no parecería descabellado que la Dirección Política valore cuidadosamente la posibilidad de reservar una de las candidaturas a diputado de la Circunscripción 1 como parte de una estrategia integral para las elecciones de 2028.

Naturalmente, una decisión de esa naturaleza debería descansar sobre criterios verificables: trabajo político permanente, reconocimiento ciudadano, arraigo territorial, experiencia organizativa, capacidad para movilizar el voto allí donde realmente se decide la elección y no tanto en la capacidad económica.

Bajo esos parámetros, resulta inevitable que muchos dirigentes y militantes mencionen el nombre de Gregorio Morrobel. Durante años ha desarrollado una labor constante en la comunidad dominicana de Nueva York, ha ocupado importantes responsabilidades dentro de la organización y ha construido un liderazgo ampliamente conocido entre la militancia del exterior. Más allá de simpatías individuales, constituye uno de los referentes políticos de la demarcación, circunstancia que merece ser ponderada con objetividad cuando llegue el momento de adoptar decisiones estratégicas y saldar deudas.

Sin embargo, el verdadero desafío va más allá de una candidatura, el mayor reto consiste en construir unidad.

Las aspiraciones personales son legítimas y enriquecen la vida democrática de cualquier partido. Pero llega un momento en que todas deben converger hacia un objetivo superior: conquistar el poder para transformar la realidad del país.

Una boleta legislativa construida sobre el consenso enviaría un poderoso mensaje de madurez política. Más aún, una candidatura de consenso en la Circunscripción 1 tendría un efecto positivo sobre toda la campaña presidencial. Cuando la dirigencia transmite cohesión, la militancia se moviliza con mayor entusiasmo y el electorado percibe un partido preparado para gobernar.

Reservar una de las candidaturas a diputado de la Circunscripción 1 no sería una apuesta improvisada, sería una estrategia cuidadosamente diseñada.

Una candidatura con amplio reconocimiento popular, complementada por otra con gran capacidad organizativa y financiera, podría darle a la Fuerza del Pueblo su primera victoria con dos diputaciones en esta demarcación. Ese objetivo, que hace pocos años parecía distante, hoy luce perfectamente alcanzable si las decisiones se toman con visión de conjunto.

La Dirección Política tiene ahora una oportunidad que trasciende la simple selección de candidatos. Tiene la posibilidad de enviar un mensaje de inteligencia estratégica, de madurez institucional y de confianza en los liderazgos que han construido, durante años, una relación sólida con la comunidad dominicana del exterior.

A ciencia cierta sabemos que las elecciones no se ganan únicamente con buenas intenciones, se ganan con estrategia, y en ocasiones, la estrategia más inteligente consiste precisamente en reservar la candidatura adecuada, unir a todos los aspirantes detrás de un mismo proyecto y colocar al frente a quien mejor represente las posibilidades reales de triunfo.

Después de todo, la historia enseña que las grandes victorias no siempre pertenecen a quienes poseen más recursos, sino a quienes tienen la capacidad de tomar la decisión correcta en el momento oportuno.

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