El Gobierno dominicano acaba de anunciar, con el despliegue mediático que le caracteriza, una supuesta “transformación estructural” del sistema consular. Nos prometen que, en un acto de aparente transparencia, la totalidad de los ingresos de los consulados pasarán a la Cuenta Única del Tesoro (CUT) y que se implementará una “escala salarial digna” para sus funcionarios. Sin embargo, como ya es costumbre en la presente gestión, la trampa está en los plazos: el nuevo sistema se implementará gradualmente y su última etapa iniciará, convenientemente, el 1 de enero de 2027.
Como dirigente de la Fuerza del Pueblo y voz de nuestros compatriotas en el exterior, es mi deber desnudar esta narrativa. ¿Con qué moral nos hablan de modernidad y de cumplir con los estándares de la OCDE o de la “RD Meta 2036”, cuando el oficialismo ha ignorado sistemáticamente las verdaderas necesidades de nuestra gente?
Este anuncio de centralizar fondos no es más que una táctica para ganar tiempo y patear las soluciones hacia futuras gestiones, escondiendo además un riesgo inminente: la asfixia operativa de nuestras sedes por la burocratización financiera y el uso de la “racionalización” operativa como pretexto para realizar reacomodos y cancelaciones por pura conveniencia política.
Mientras nos venden este “espejismo” para el 2027, la realidad de hoy es que la diáspora sigue siendo maltratada. El Gobierno nos aplaude en sus discursos, llamándonos el soporte de la economía nacional, y no es para menos, pues nuestras remesas representan cerca del 10% del Producto Interno Bruto (PIB) del país. Pero en la práctica, nos exprimen los bolsillos. Resulta indignante que una libreta de pasaporte, cuyo costo real para el Estado es de apenas 25 dólares, sea vendida a los dominicanos en el exterior por 150 dólares. Nuestros consulados no han sido centros de servicio, sino “nidos de botellas” y minas de recaudación para el funcionario de turno, llegando al descaro de pagar rentas mensuales de hasta 69,000 dólares, como ocurre en Nueva York, ante la indignación y protesta de la comunidad.
¿Dónde quedó la gran promesa de campaña de crear el Ministerio de los Dominicanos en el Exterior?. Que dicho sea de paso, ya la había plasmado nuestro líder Leonel Fernández en su programa de gobierno. Hoy esa también yace en el mismo cementerio de promesas incumplidas donde reposa la eliminación del abusivo cobro de los 10 dólares a los dominicanos que viajan a su propio país. El presidente prometió eliminar este impuesto en 2021, pero nos siguen tratando como turistas en nuestra propia tierra. Lo más grave es que este cobro se mantiene violando la Constitución, a pesar de que el Tribunal Constitucional declaró su ilegalidad mediante la sentencia TC/0602/18.
La comunidad dominicana en el exterior está harta de legisladores de ultramar oficialistas que actúan como “fantasmas” y figuras decorativas, ausentes de la cotidianidad y de la defensa de nuestros derechos. No necesitamos más promesas envueltas en papel de “gobernanza pública” para el 2027 o el 2036.
Nuestra diáspora exige respeto en el presente: rebajas inmediatas en los servicios consulares, derogación del inconstitucional decreto que nos cobra 10 dólares por entrar a nuestro país, intervención ante los altos costos de los boletos aéreos y verdadera seguridad jurídica para nuestras inversiones.
Desde la Fuerza del Pueblo seguiremos levantando la voz. El pueblo dominicano en el exterior ya despertó y no permitirá que se siga utilizando su esfuerzo como una simple caja registradora política. Exigimos hechos, no más anuncios vacíos.
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